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miércoles, 10 de junio de 2020

SERVICIO PÚBLICO DE EMPLEO ESTATAL


Un enfermero firma su contrato,
es el quinto en el último trimestre.

Una médica emigra a Reino Unido
para dar un hachazo a su futuro.

Un celador agota su subsidio
mientras escupe miedo en esa fila.
—A-32, pronto me toca.
La funcionaria sella con desgana
la última casilla del boleto,
sin suerte y sin salida.
—Le toca el día seis, que no se olvide.

La limpiadora enjuaga su bayeta
en agua y amoniaco, dos en uno.
Sus ojos irritados se evaporan,
sus manos agrietadas se retuercen.
Le esperan horas extras en su casa.

Una anciana se queja temblorosa,
mientras su auxiliar vuela por la sala.
Ya pían todos por la cena,
y las pastillas machacadas.
Es turno de acostar y llega tarde
se le ha roto una uña en el camino
Y ahora araña entre algodones.

El voluntario escribe en su libreta
los lotes caducados de conservas
excedentes del banco de alimentos.
Un hambre de justicia y poca leche.

Algo se tambalea en el sistema.
Se necesita un héroe que nos salve,
que devuelva algún verso puntiagudo
para matar tanta maleza.
Creció la hierba más de lo debido
y las rosas deshojan a destiempo.

Si acaso algún poeta en desempleo
—A-33, pase el siguiente.

NUEVOS SERVICIOS DE LAS OFICINAS DE EMPLEO PARA EMPLEAR A SUS ...

domingo, 7 de junio de 2020

CAMBIO DE FASE

Eché migajas de pan en el camino, y vinieron los pájaros para darse un festín.* Busco desde entonces el poema perfecto, que pueda traducir los trinos que escucho cada tarde en mi ventana con los ojos cerrados y el sol, en espera de pasar a la siguiente fase.




* Frase de inicio  de un poema de Enrique Gracia Trinidad.

miércoles, 27 de mayo de 2020

FIBRA SENSIBLE (26-12-2019)


Urgencias.
Ruidos intermitentes.
Voces rotas.
Luz engañosa, mal descanso.
No sé yo del dolor ajeno,
más que escuchar el quejido interminable
de las vidas que se van quebrando poco a poco.
Malestar, horas perdidas, pasos lentos,
vómitos, diarrea, Sintrón.
— Tengo frío, hace calor, apaga esa luz que molesta.
— No tengo fiebre, saturo bien, o eso me dicen...
Pero el oxígeno vuela cada vez más afuera, desconectando hidrógeno, agua…
Ya están aquí.
— Doctora, no sé qué hacer,
mi madre vive sola, yo con ella también.
La soledad no se cura,
se alivia, se ponen parches.
— He olvidado tu nombre, hija mía.
— No sé el día que es hoy.
— ¿Tomaremos las uvas en casa?
Este año agoniza y yo estoy desnuda.
Mis pechos pequeños cuelgan a la luz del fluorescente.
Quiero fumar y no me dejan.
Ese cigarro soñado tantas veces,
se esfuma como la esperanza
en esta sala de espera.

viernes, 22 de mayo de 2020

REVELADO


Hoy vuelvo a ser la niña de ojos tristes
con música en los muslos y en las manos,
que bailaba en el mar de mis recuerdos.
Hoy volveré a jugar a la pelota
sin miedo a que se arañen mis rodillas
en el asfalto gris de la memoria.
Hoy la alegría se disfraza
de añoranzas de tiempos ya pasados.
Gaviotas, cubos y rastrillos:
restos de aquel verano en blanco y negro.

Solo las fotos y los niños
dicen la verdad.


Fotos gratis : playa, mar, costa, agua, naturaleza, en blanco y ...

lunes, 11 de mayo de 2020

LA LOCA DE LA CASA


La paciente refiere sufrir cuadros de ansiedad, dolores de cabeza, taquicardias e insomnio. Todo comenzó, según relato adjunto, el día dos de septiembre de dos mil diecinueve cuando tuvo que cambiar su contraseña de acceso al sistema de información del Instituto de Virología de Wuhan para el que trabajaba como becaria.  Sin ser consciente de ello, había registrado el dominio COVID19 mucho tiempo antes de la pandemia; A partir de ahí, manifiesta estar siendo investigada por el Comité Central del Partido Comunista y la Organización Mundial de la Salud conjuntamente.
Su nombre, Concepción Vidal, y su falta de imaginación son los causantes, según ella, de todos los acontecimientos posteriores, aunque yo, no estoy tan segura.

PROTOCOLO:  Aislamiento hasta nueva valoración.







jueves, 7 de mayo de 2020

CAMBIO DE ACTIVIDAD



“Recuerdo bien
Aquellos cuatrocientos golpes de Truffaut…” (Luis Eduardo Aute)

Recuerdo bien el cine de mi infancia, sobre todo su olor como a limones, lo duro del asiento de madera tapizado de rojo terciopelo; “Copacabana” se llamaba, ahora es una agencia tributaria…¡Qué cosas!

Años después, sesión continua y construí mi nido en un tejado detrás de la pantalla de otro cine, de nombre “Jamay”, en Villaverde. Allí protagonicé grandes historias, clásicas, en color y en blanco y negro, sobre todo de amor y musicales, pero pasó también a peor vida; ahora es un bingo, ¡poco se puede ganar con esos cambios!

Hace años que ya no tengo cine, hubo uno y ahora es mi gimnasio, donde puedo entrenar en alma y cuerpo, aunque a veces me asalta la nostalgia, allá donde la vida te golpea.

Estoy en el medio metraje y busco el momento de poner el “The End” a este relato.

Les cuatre cents coups - II — Manuel Benet Navarro