Todo está en su lugar,
cada cita en su sitio.
Recuerdos y memoria en duermevela,
hambre de poesía, sed de venganza.
La lección aprendida
en el bajorrelieve del silencio.
Polvo y luz tras las tinieblas.
El jugo de un mal libro congelado.
Títulos con más gloria que su expurgo
a la espera de manos que acaricien
arrastrando las letras
hasta el fin si es que llega.
Versos que llaman versos,
poetas puente a la deriva
sugieren mucho más de lo que enseñan.
Música descompuesta
para dar ritmo a las palabras.
Buscar lo cotidiano en los altares
y lo sagrado en las cloacas.
Abrir todas las puertas
ventilar las estancias,
cerrar a tiempo, sin demora,
elegir bien los “Entremeses”,
y saber que los “Duelos y Quebrantos”