Hoy regreso al pasado
en el mismo lugar donde se torturaba,
paseo por las celdas
disfrazadas de cuartos con taquillas
y cubos de basura,
veo basura...
gente de mal con uniformes,
sangre y orín en las paredes.
Oigo todos los gritos.
Hoy anidan aquí sus herederos
rebuscan entre escombros,
ensucian la memoria,
embarran las palabras,
y borran al poeta ensangrentado.
“Para la libertad” escupen.
Un detenido espera cerca del callejón,
el mismo que hoy ocupan los coches oficiales,
y ondean las banderas con desprecio.
Veintiún años
y el resto de su vida por delante.
fue una semana.
Hay ventanas que son solo una excusa,
o un modo de saber que sigues vivo.
En recuerdo de todas las personas allí detenidas, torturadas y asesinadas durante la dictadura franquista. Por defender la libertad, la democracia y la justicia social.
