A Paula.
Sentí la soledad en tonos tierra,
un inmenso vacío anaranjado,
y mastiqué silencio azul oscuro.
Quería sin saberlo
urdir quietud en la palabra,
colorear historias casi muertas
desde un sendero imaginario.
Mis manos juntas alma adentro
a la espera de luz.
Después de estos cien años
un arcoíris diluido
emerge ante tus ojos.
Tu mirada incolora
es el principio de lo eterno.
No hay comentarios:
Publicar un comentario