"Noto como una mano inflexible me va sacando de la vida
cuando no escribo" (Kafka)
nadando en mares que susurran,
apagada esa llama
que alienta mi apatía.
Me hice la muerta entre oleajes
y llegué sana y salva a otro diciembre.
Varado el calendario,
esa mano inflexible que me hundía
en una tierra seca y polvorienta,
no pudo con la luz del año nuevo.
Los versos turbulentos se perdieron,
entre blandos relatos
que se descuelgan por mi muro.
Una pastilla blanca y roja.
Una cita de Kafka.
El tic tac del reloj en la cocina.
Es domingo,
ya son las nueve y media.
Escribo.