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viernes, 2 de diciembre de 2016

Ahora que el verano
disfraza con el viento los temores,
triste agosto sin calor,
triste trago largo de letras congeladas,
un poema sin fin 
que espera ser leído.


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viernes, 25 de noviembre de 2016

No te preocupes por mí,
no escarbes en la luz si ya es de día,
no temas si mis piernas no responden
si mi voz no se eleva,
si no estoy a tu altura.

Ahora que es invierno y hace frío,
no busques mi sudor ni mi sudario,
es tiempo de vivir a quemarropa
sin techo ni refugio en tu mirada.

No te preocupes por mí
si alguna tarde gris me desmorono
y el mar fluye nublado en mi retina.
La cruz del paladar me va salvando.
Ya he estado casi muerto varias veces,
no te preocupes.

martes, 15 de noviembre de 2016

SONETO SIN DEDICATORIA

Te quiero más ahora que no existes,
tu piel rasgada y gris me dio la vida,
dolores me llamaste sin herida,
niña de trenza azul con ojos tristes.

Sueñas con esa puerta ya cerrada,
no hay llave que acaricie los cerrojos
ni nube que dibuje trampantojos.
La noche es luz y oscura la alborada.

Vivo con ilusión este espejismo,
murmullos del silencio en el abismo
se cuelan sin pudor en tu memoria.

Moldearé tu muerte a mi manera,
escribiré por ti lo que yo quiera:
y este poema sin dedicatoria.

"Maternidad", dibujo de Baltasar Lobo

Ilustración: Baltasar Lobo Casuero.

miércoles, 9 de noviembre de 2016

¡Qué mala es la envidia!



¡Qué mala era!... Se paseaba ufana y altiva por la clase, andaba a las dos menos diez como buena bailarina, luciendo botas rojas con plataforma, que nos hacía sentir mayores por un día. Llevaba un Loden auténtico, los vaqueros de marca y Castellanos. Nos tiraba todos los babys del perchero y los pisaba, la muy mala. Hacía el espagat como ninguna y saltaba al plinto con grácil facilidad, no como yo que nunca pude hacer el pino, y menos el pino puente.  Todos éramos diestros menos ella; hablaba raro, pero...¡cómo nos encantaba su ortodoncia!. ¡Qué mala era! y qué mala pata la mía, que nunca llevé escayola, nadie me pudo firmar un corazón; ella era propensa a los esguinces, y a alguna torcedura en la tarima. Ligó con todos los chicos de la clase...¡qué mala era!...
Ahora que los años han pasado, y yo no estoy mal para la edad que tengo, corro la Sansilvestre vallecana, visto de Primark y Stradivarius y solo a veces, algunas veces echo en falta haber exhibido alguna prótesis, y haber sido tan mala como ella.











jueves, 20 de octubre de 2016

Poema visceral

“…Poetas, no perdamos el tiempo, trabajemos,
que al corazón le llega poca sangre.”
 
GLORIA FUERTES.


Trabajo, sí, muestro mis versos.
Los expongo en los muros solidarios,
reparto algún soneto generoso
a siniestros amigos de lo ajeno.
Lo digo casi todo  y dura nada,
se esfuma sinuoso calle abajo
para morir de amor o de entretiempo,
que ya vendrán las nieves y los bienes.
Esto no tiene cura,
no sé si  duele el alma o la cabeza.
Entreno el corazón a mil por hora,
bombeo engalanados los recuerdos,
a ritmo de canción desconocida,
acuno este poema hasta que duerma,
y estreno corazón en cada verso
con todos los derechos reservados.                         


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viernes, 19 de agosto de 2016

Mis ancestros

Ellos, mis ancestros no pisaron la luna
tampoco las nubes, ni la savia negra de los montes.
Escupieron barro en viejos valles,
se amamantaron de luz lejana y triste.
Pasaron hambre y una guerra
sin saber el bando en que luchaban.
Sirenas sin agua ni sal,
puños en alto y sombra  en las paredes
¡ No pasarán!
 pájaros negros pasaron y esquelas blancas,
niños muertos y madres, y abuelos.
Madrastras escuálidas alimentaron  sueños
a soldados sin uniforme en cárceles sin muros.
Encontraron  su muerte en la cuneta
arañando toda la  piel enmascarada.

Ellos, mis ancestros…
conocieron el mar antes de tiempo
cruzaron las fronteras del olvido, sin volver.
Muerte dulce, mala vida,
noches sin color en la distancia,
Cálido viento envuelto en agua clara
escondió los pasos de baile disfrazados
Y un padre solo,  con miel y sin memoria
endulzó los pequeños corazones con sus manos.
Callado, lento, cerca del sembrado.

Y aquí,  en esta misma ciudad, mueren de pena
y se recuestan a la luz de las farolas
los hijos que ya crecieron
y encontraron otros padres y otras madres
Unidos en lo bueno y en lo malo
hasta hoy…
que rozan la nada sus dedos.

Ellos, mis ancestros se cuelan en mis poemas
buscan hueco entre estas letras
se aúpan a las estrofas sin medida
y bajan a lo más hondo de mis versos
Buscan ser inmortales,
mientras…yo no les escucho


y pongo voz a sus ojos diminutos

martes, 21 de junio de 2016

…Y aquí estoy yo, brotado entre las ruinas,
mordiendo solo todas las tristezas,
como si el llanto fuera una semilla
y yo el único surco de la tierra.” 
(PABLO NERUDA)



Porque si yo no voy ya no va nadie,
porque se esconde el ruido entre cenizas.
Yo conservo la llave del olvido,
la piel de la tristeza,
la máscara de luz entre adoquines.
Acercaré mi sombra cada tarde
donde se olvida el mar, tan tierra adentro.
Ellos no lo saben, pero soy siempre
sus manos y sus pies desenterrados.
No lo saben y yo soy
lo único que late entre las flores
de su jardín marchito.
La muerte crecerá sin más remedio



Reducción de jornada por cuidado de mayores